La búsqueda de la belleza es un negocio seguro

Cada vez más emprendedores se plantean abrir un salón de belleza, con sus diferentes tipologías. Resulta obvio el interés creciente por los tratamientos y los productos de belleza, sobre los que cada vez somos más expertos en parte gracias a su presencia en redes sociales. Necesitan sentirse bien consigo mismos y su aspecto.

Esos clientes que cada vez están mejor informados demandan una aparatología estética de nivel profesional. Las máquinas de láser o de presoterapia han de estar a la altura para lograr la fidelización del cliente. Los clientes son cada vez más exigentes, ya se trate de clientes de un centro en un entorno con alto poder adquisitivo o en un barrio más sencillo, son clientes que fidelizan muy rápido con el centro si perciben que los tratamientos son de calidad, impartidos por profesionales y con todas las medidas higiénicas en los servicios que se les ofrecen.

Qué necesitamos en un centro de estética

Para abrir un centro de estética y mantenerlo en regla se deben cumplir una serie de requisitos en función de los servicios que queramos ofrecer, que determinarán el tamaño del centro, la formación de los empleados o qué aparatología y cosmética necesitaremos.

Tener personal con la formación en regla es un requisito elemental que de no cumplirse puede acarrear incluso responsabilidades penales. Necesitamos delimitar además en qué servicios vamos a especializarnos porque desmarcarse de la competencia es importante.

Hay que estudiar bien a la competencia más próxima y ofrecer a los clientes aquello que esos negocios no están ofertando de manera tan extensa. Esos servicios pueden estar especializados en el cuidado facial, la estética o el maquillaje y llegar hasta tratamientos corporales más complejos. Se trate de la especialidad de que se trate, lo más importante es que estemos seguros de que podemos ofrecer el mejor servicio en esa especialidad.

En términos técnicos lo que se necesita además es una licencia de apertura por parte del Ayuntamiento de la localidad y darse de alta como autónomo. Los trámites no son complejos pero sí hay que solicitarlos con tiempo para poder realizar la apertura del negocio en la fecha prevista.

El cliente es lo más importante

Para que un cliente se sienta satisfecho, además de ofrecerle un buen servicio a nivel técnico con la mejor aparatología estética y los mejores productos, hay que hacer que se sienta como en casa.

Ofrecerles desde que entran por la puerta un servicio de atención personalizada, con educación y procurando que se sientan especiales. Añadir detalles como un olor particular en el local, ofrecer una taza de café o consejos personalizados, van a contribuir a que ese cliente se sienta bien y siga contando con nuestros servicios. Además hay que tener dosis de empatía y calma para saber lidiar con los clientes en todo tipo de situaciones.

En la misma línea, cuidar a los trabajadores en un centro de estética es muy importante. Son también ellos quienes fidelizan al cliente al ofrecerle un buen servicio. También es importante que esos empleados crean en el negocio, en los productos que vendemos y en los aparatos que utilizamos, para lo cual es vital que sepan utilizar bien una máquina de radiofrecuencia, de láser, presoterapia, cavitación, etc. para poder sacarles todo su rendimiento.

Los salones de belleza pueden ser muy rentables. Como a cualquier otro negocio sólo hay que darles un tiempo para empezar a ver esa responsabilidad y gestionar el negocio cada día con esmero, cuidando desde los pequeños detalles hasta las inversiones económicas más importantes.