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Hemos nacido en medio del evento más importante de la historia de la humanidad hasta ahora: una explosión tecnológica. Cada semana salen al mercado infinidad de nuevos dispositivos y nuevas tecnologías. Es normal que cambiemos de móvil en cosa de un año o incluso menos. ¿Pero qué hay de los smartwatches?

¿Son los smartwatches el futuro de los teléfonos móviles? La creación de estos relojes inteligentes es relativamente reciente. Y hace casi nada es que comenzaron a inundar el mercado. Entonces, ¿qué tal si los móviles desaparecen de un momento a otro y los smartwatches ocupan su lugar?

Smartwatches: ¿futuros compañeros de vida?

Comencemos analizando algo: ¿qué puede hacer un reloj inteligente promedio? Bueno, originalmente, sus funciones estaban delimitadas al marco de la vida fitness y la salud. Pueden medir tu presión arterial, tu ritmo cardíaco, ayudarte a hacer ejercicio y calcular las calorías que quemas.

Muy bien, pero en la actualidad ya incluyen muchas otras funciones. Por ejemplo, ahora puedes contestar llamadas y visualizar (contestar en algunos casos) notificaciones de redes sociales. Otros modelos incluyen botones remotos para controlar la cámara del móvil; alguno que otro integra directamente una cámara. También es posible controlar el reproductor de música.

Tengamos en cuenta que este incremento de funciones se ha producido en el último par de años, ¿qué nos esperará en el siguiente? Bueno, es fácil imaginárselo.

Todo indica a que, más pronto que tarde, los teléfonos móviles y los smartwatches se fundirán en un solo dispositivo. La pregunta real es qué marca será la primera en hacerlo.

¿Por qué los móviles seguirán en su puesto por ahora?

Muchísimas marcas han creado dispositivos complementarios para llevar en la muñeca. Entre ellos, cabe destacar el Band 4 de Huawei, que goza de gran popularidad en el momento.

Pero, por muy avanzados que estén los smartwatches hoy, tendremos que esperar unos cuantos años para que sustituyan a los smartphones. ¿Por qué? Sorprendentemente, la respuesta no es precisamente un límite tecnológico, sino económico.

Dicho de un modo sencillo, a las empresas les conviene diversificarse para abarcar varios campos de mercadeo. Puedes comprarte un reloj inteligente de última generación, pero no es nada, si no tienes un smartphone al que vincularlo. Esto es una estrategia de ventas con poca complejidad, pero efectiva.

Por otro lado, aunque sea más cómodo llevar un reloj de muñeca, que un equipo pesado en un bolsillo, hay ciertas pegas en hacer el cambio. Y aquí es donde el límite tecnológico sí juega un papel importante.

Pensemos por un momento en una simple característica de los celulares: su pantalla. Es considerablemente más grande que la de un reloj y, por lo tanto, más cómoda.

Apenas estamos comenzando a incursionar en las pantallas flexibles y plegables, que se integrarían a los smartwatches. De hecho, sería la única forma factible de que desaparezcan los teléfonos celulares.

Pero de nuevo, es una tecnología que acaba de aparecer y realmente sigue presentando muchos fallos. En paralelo a eso, tenemos otros problemas: ¿dónde se pondría una batería con suficiente capacidad? ¿O qué tal la tarjeta madre, procesadores, cámaras, altavoces, etc?

En resumen, sí, en algún momento veremos la fusión entre ambos tipos de dispositivos, pero no ahora. Lamentablemente, tendremos que esperar. ¿Cuánto? Puede que cinco, diez o veinte.

El futuro de los smartwatches

Los diseñadores de relojes inteligentes afirman que en uno o dos años, los smartwatches de hoy nos parecerán primitivos. Quizás no veamos pantallas plegables u holográficas, como en las películas de ciencia ficción, pero sí veremos avances.

Será normal utilizar el reloj para hacer llamadas o contestar mensajes usando la voz. Apple ya ha inventado un sistema para medir el nivel de glucosa en la sangre y están trabajando para que puedan usar tecnología 5G en el futuro. ¿Qué sigue? Solo cabe abrir la imaginación.