Los pulmones son los órganos principales del sistema respiratorio, un sistema vital para la vida; ya que gracias a este proceso, el oxígeno puede llegar hasta la última célula de nuestro cuerpo. Sin embargo, el aire que respiramos muchas veces puede estar cargado de partículas toxicas y dañinas. Por eso, a continuación veremos cómo actúa el diseño de los pulmones para purificar el oxígeno.

Función del diseño de los pulmones en el sistema respiratorio

El sistema respiratorio actúa como un camino de varias alcabalas de seguridad, por el que tiene que transitar el oxígeno ante de llegar a todo el cuerpo. El camino empieza por la nariz o la garganta. Cuando se respira, la epiglotis bloquea la entrada de los alimentos o líquidos para evitar que estos lleguen al conducto respiratorio.

Luego el aire pasa por la laringe y tráquea; que es de 12 centímetros de largo y está rodeada por unos 20 anillos en forma de C. Seguidamente, la tráquea se ramifica en 2 conductos; una parte del aire va al pulmón derecho y otra parte al pulmón izquierdo por los bronquios.

Después estos bronquios se ramifican en más partes pequeñas; así que el aire pasa por esas pequeñas ramitas llamados bronquiolos, y luego a unas 300 millones de pequeñas bolsas de aire en forma de racimo de uva llamado alveolos.

En este momento el aire, que se encuentra en las paredes ultra delgadas de los alveolos, llega a su fase final; ya que las paredes de dichos alveolos están cubiertas por una capa de vasos sanguíneos llamados capilares pulmonares. En ellos están los glóbulos rojos, que por lo delgada de la pared capilar, pasan de uno en uno para absorber el oxígeno en tres cuarto de segundos.

Este tiempo es más que suficiente para que se efectúe la difusión; que es el movimiento de gases donde se intercambia el anhídrido carbónico por oxígeno. Finalmente cuando la sangre esta oxigenada, pasa a los vasos pulmonares más grandes para que lleguen al lado izquierdo del corazón; y este a su vez la bombee a todo el cuerpo. La sangre pasa por este proceso en un minuto.

diseño de los pulmones

Control y limpieza del aire que aspiramos

Como es bien sabido, el oxígeno que respiramos está contaminado con muchos agentes y bacterias del exterior; además puede que no esté a la temperatura debida. El diseño de los pulmones y el resto del sistema respiratorio hacen posible controlar y limpiar ese oxígeno. Pero ¿cómo lo hace?

Cuando el aire está demasiado frío o caliente, los controles en la nariz y boca lo regulan a la temperatura debida; y si el aire está demasiado seco las paredes de la nariz, garganta y los senos nasales recubiertos de mucosidad, le proporcionan la humedad debida para que cuando llegue a los pulmones tenga un casi 100% de humedad.

Además este sistema actúa como un filtro extraordinario. Esto es fundamental, porque por los pulmones diariamente pasan 9500 litros de aire; que están cargados de partículas tóxicas, bacterias y agentes infecciosos. Como primera alcabala, están los vellos y membranas de las mucosas que están en la nariz; estas captan las partículas sucias más grandes.

Después las partículas más pequeñas son atrapadas por los cilios; que se encuentran en las paredes de los conductos de aire. Estos, con su movimiento de vaivén, empujan la mucosidad sucia fuera de los pulmones. Y finalmente en los alvéolos, los macrófagos alveolares matan las bacterias y atrapan partículas tóxicas que pueden causar mucho daño.

Todo este proceso, que hace que se activen los pulmones automáticamente, es producto del tronco cerebral; en donde están unos receptores que se especializan en controlar el nivel de anhídrido carbónico del cuerpo. Gracias a esto se puede a preciar cómo el sistema respiratorio y el diseño de los pulmones están maravillosamente hechos. Si te gustó esta información no olvides compartirlo y dejarnos tus comentarios.

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